Ausencia de "La Chava" no enturbió concierto
** Por lo menos de ese concierto saldrá otro disco compacto
—EDGARD BARBERENA S.—
Managua
Un golpe mortal recibieron los soñadores de la música del grupo Bwana que existió en los años 70 debido a la ausencia del conguero Salvador Fernández, "La Chava", quien a última hora se indispuso y no asistió al anunciado concierto que realizó Llama Viva en las instalaciones de la Ruta Maya el viernes recién pasado.
Retomando una parte del lenguaje que utiliza nuestro compañero de labores Frank Cortés, el "coronel" Augusto Gallegos, director del grupo musical, tenía montada una estrategia que al ejecutarla a eso de las 11 de la noche los asistentes parecieron olvidar la ausencia de "La Chava".
Un día antes del viernes, nosotros estuvimos conversando con Fernández en la Rotonda de Bello Horizonte, donde toca en un grupo que ameniza en los negocios de ese lugar y allí nos dijo que no iba a estar en el show porque no encontró a otra persona que le hiciera el turno en su grupo.
Pero el rumor de que "La Chava" no iba a estar en el concierto, a pesar de que él mismo se estuvo anunciando con mucha anticipación en varias radioemisoras, corrió como reguero de pólvora y hubo gente que llamó a la Ruta Maya cancelando varias reservaciones de mesas que tenían, pero las mismas se volvieron a llenar de asistentes debido a la cantidad de personas que asistieron al concierto. COMO SE INICIO LO ESPERADO
"Bueno la verdad es que "La Chava" estuvo indispuesto pero aquí vamos nosotros con lo que les habíamos prometido", dijo Gallegos, mientras todo el equipo que comanda puso a funcionar sus instrumentos musicales y salieron con "El tema de Bwana", siguiéndole con otra pieza que caló en muchas generaciones como fue "Chapumbambe".
Esta canción hizo recordar a muchos asistentes (por supuesto los que andan arriba de los 40 años) sus épocas de estudiantes de secundaria, cuando el entonces grupo Bwana amenizaba las fiestas de colegios de secudaria, y donde el tema era uno de los de "clavar" de esa agrupación musical.
Mientras personas muy jóvenes también demostraban la forma cómo iban asimilando la música de Bwana, los "comandos especiales del recuerdo" se disparon con "La Patada", para posteriormente caer con "La Jurumba", una pieza musical que compuso Bwana en los años 70 en repuesta a la forma cómo la guardia nacional andaba detrás de los hombres que andaban el pelo largo.
A las patrullas de la guardia somocista en esa época se les decía en la jerga popular la jurumba, y por eso en la primera estrofa de esa canción dice lo siguiente: /La jurumba me quiere vacilar/...
Una vez que los asistentes a la presentación "tomaron viaje", Llama Viva dirigió sus baterías hacia temas pegajosos como "Black magic woman", "Oye como va" y "Jingo" de Santana y algo del rock and roll como "Bule Bule" interpretada por Nelson Vargas.
Al abrirse el concierto, el grupo despuntó con aquel tema que pegó y se quedó para siempre en la memoria histórica de los nicaragüenses: "Guajira" de Santana, "Black and Black", "Nigh Fever", "La carta", "Ayer sonreí" de las Cuatro Monedas, "Sangra el corazón", "Good Golly Mrs Molly", "Monday Monday" y nuevamente con el grupo de Carlos Santana "Se acabó".
Antes de cerrar el concierto a eso de las dos de la madrugada, los muchachos de Gallegos cerraron con "El extraño de pelo", tema del que en una mesa vimos muy animadas a cuatro damas que iban siguiendo el ritmo de cada tema, "Love me do", "Caballo sin nombre", "Ligh my fire" versión de The Doors, "My self", "Got a friend", "Soul Sacrifice" de Santana donde el batero Jhonny McDonald se lució en el solo de batería que lleva esa pieza musical. OTRO NUEVO CD
El concierto fue grabado en directo por Douglas Muñoz, director del programa radial Cápsulas Beatles de Back Beat y quien dejó al descubierto otra afición, porque estuvo tomándole fotografías a los integantes del grupo musical en acción.
Otro que grabó el concierto fue Antonio Lazo de Granada, quien estuvo haciendo los ajustes en la consola de sonido de Llama Viva, lo que hace indicar que producirá un segundo disco compacto con la música del grupo tal a como hizo en la única presentación que hizo "La Chava" con el grupo el pasado 18 de junio.
Esta vez no miramos a ningún político disfrutando del show Revival de Llama Viva, pero vimos por lo menos en dos puntos a un escolta que andaba de camisa guayabera blanca y un radiocomunicador en sus manos.
jueves, 3 de julio de 2008
Los Hermanos Cortez (END)
Jueves 22 de Abril de 1999 | Managua, Nicaragua
Una leyenda musical
En la actualidad existen dos agrupaciones de Los Hermanos Cortez, uno que integran Orlando y Gilma Cortez, Dioscorides González y el "Chino" en el teclado. El otro lo componen Simeon, Sergio, Azucena y el hijo mayor de ella. De esta famosa agrupación les hablaremos ahora.
—Frank Cortés—
Managua
Inicialmente comenzó como un trío en 1962, pero tres años después se convirtió en el famoso grupo de Los Hermanos Cortez, de la ciudad de León, llegando a ser el conjunto de mayor arraigo en las décadas del 60 y 70 en el género de música tropical.
El conjunto de Los Hermanos Cortez recorrió toda Centro América, logrando grabar sus disco en Costa Rica con la compañía disquera CBS.
En 1970 les llegó la suerte de hacer su primera gira fuera de Centro América, compartiendo escenario en Guadalajara con el célebre músico mexicano Juan Torrez. Dos años después el conjunto leonés grabó su mayor éxito musical titulado: Suenan Los Tambores.
Pero el 22 de abril de 1974 tuvieron un accidente automovilístico, donde murieron los tres trompetistas y el conductor del vehículo. Reaparecieron dos años después para grabar un nuevo disco de larga duración (LP), donde incluyeron el tema musical: DIOS QUISO QUE VOLVIERAMOS, como un acto de gracias al creador.
COMPARTIERON ESCENARIO CON FAMOSOS
Los Hermanos Cortez, también se presentaron en los Estados Unidos en el Hollywood Paleiro, donde tuvieron la oportunidad de compartir escenario con gente de la talla de: La Sonora Santanera, Vicente Fernández, Las Hermanitas Núñez, La Orquesta de Hermes Niño y con el gran Maestro Johnny Pacheco.
Entre los temas musicales que Los Hermanos Cortez nos dejaron grabados para el recuerdo eterno están: "Ritmo y Palmeras" que fue su primer "cohetazo musical" con el que se abrieron paso. Luego siguieron con otro tema bien pegajoso "A Bailar con Rosita".
Como en ese tiempo la NASA empezó los viajes al espacio tratando de encontrar vida, el conjunto leonés sacó el famoso tema musical que ellos titularon como "El Apolo 9". Aunque también estaban "La Tumba Hombre", "El Pompo del 66", "Nunca me Olvidarás" y "La Pica-pica" entre otras.
Una leyenda musical
En la actualidad existen dos agrupaciones de Los Hermanos Cortez, uno que integran Orlando y Gilma Cortez, Dioscorides González y el "Chino" en el teclado. El otro lo componen Simeon, Sergio, Azucena y el hijo mayor de ella. De esta famosa agrupación les hablaremos ahora.
—Frank Cortés—
Managua
Inicialmente comenzó como un trío en 1962, pero tres años después se convirtió en el famoso grupo de Los Hermanos Cortez, de la ciudad de León, llegando a ser el conjunto de mayor arraigo en las décadas del 60 y 70 en el género de música tropical.
El conjunto de Los Hermanos Cortez recorrió toda Centro América, logrando grabar sus disco en Costa Rica con la compañía disquera CBS.
En 1970 les llegó la suerte de hacer su primera gira fuera de Centro América, compartiendo escenario en Guadalajara con el célebre músico mexicano Juan Torrez. Dos años después el conjunto leonés grabó su mayor éxito musical titulado: Suenan Los Tambores.
Pero el 22 de abril de 1974 tuvieron un accidente automovilístico, donde murieron los tres trompetistas y el conductor del vehículo. Reaparecieron dos años después para grabar un nuevo disco de larga duración (LP), donde incluyeron el tema musical: DIOS QUISO QUE VOLVIERAMOS, como un acto de gracias al creador.
COMPARTIERON ESCENARIO CON FAMOSOS
Los Hermanos Cortez, también se presentaron en los Estados Unidos en el Hollywood Paleiro, donde tuvieron la oportunidad de compartir escenario con gente de la talla de: La Sonora Santanera, Vicente Fernández, Las Hermanitas Núñez, La Orquesta de Hermes Niño y con el gran Maestro Johnny Pacheco.
Entre los temas musicales que Los Hermanos Cortez nos dejaron grabados para el recuerdo eterno están: "Ritmo y Palmeras" que fue su primer "cohetazo musical" con el que se abrieron paso. Luego siguieron con otro tema bien pegajoso "A Bailar con Rosita".
Como en ese tiempo la NASA empezó los viajes al espacio tratando de encontrar vida, el conjunto leonés sacó el famoso tema musical que ellos titularon como "El Apolo 9". Aunque también estaban "La Tumba Hombre", "El Pompo del 66", "Nunca me Olvidarás" y "La Pica-pica" entre otras.
Charlie Robb (De Nicaragua Actual)
Gran Jazzista Nicaragüense
Charlie Robb, nombre artístico de su nombre de pila Charles Arthur Robb Henríquez, nació el 24 de Septiembre de 1933, en la hermosa y legendaria ciudad de Bluefields y fallece el 19 de Julio de 1995 en la ciudad de Guatemala.
Desde su infancia muestra su inclinación musical e integra la banda del Colegio Moravo y ya en año de 1947 ejecuta el trombón, dicha banda era dirigida por su gran amigo y pianista Sydney Watson. (Click sobre la foto para agrandar).
Entre 1949 y 1955 se traslada a completar sus estudios en el Colegio Bautista de Managua y en esas épocas integra la Marimba Orquesta de don Abraham Sánchez y entabla amistad con Abraham Sánchez hijo (Chavan), Gastón Pérez (Oreja de Burro), Transito Gutiérrez y otros grandes músicos con los que va compartir mas adelante su vida musical.
Entre 1955 a 1960 retorna a su adorado Bluefields y resalta su gracia costeña desarrollándose como Capitán de barco y navega en el mar Caribe convirtiéndose en uno de los expertos en la pesca del camarón, y se confirma en la entrevista periodística de Beltrán Bustamante y publicado en el diario La Información del 24 de Septiembre del 59 (“Lobster Industry will die if no limit is established on illegal fishing”)
Entre 1960 y 1963 Retorna nuevamente a Managua y comienza a trabajar como contador del recordado Gran Hotel de Managua, estando don Transito Gutiérrez y su conjunto amenizando las tertulias dominicales, don Transito lo invita a cantar despertando en don Charlie nuevamente su pasión musical luego mantendrán una amistad de total unidad creativa inspirativa musical.
En los años 60 el conjunto más popular en Nicaragua eran los Satélites del Ritmo, dirigidos por Abraham Sánchez hijo y tienen la oportunidad de viajar a Europa. Hago mención de esto debido a que estando el grupo en España, por el fallecimiento de don Danilo Areas (trompetista, hermano de Chepito Areas cofundador de Santana Band)), don Charlie es llamado para integrar el grupo, y por aproximadamente cuatro años permanece en el viejo continente.
Cuando el grupo se disuelve retorna a Nicaragua y forma su primera agrupación musical: Charlie Robb y su Cuarteto (Cesar Marín Trompeta. Ex Satélite, Wangua Fernández Batería Ex Satélite y don Mundo Guerrero Guitarra.), el Centro de Reunión era en el recordado Adlon Club en Managua. Luego formara otros grupos como Charlie Robb y su Combo integrado por gran amigo Cesar Andrade, Claudio Welles, Floy Hudson, Purito López, don Ramón (el compadre), Chico Fajardo Ex Satélite y otros excelentes músicos que se me escapan sus nombres.
En los 70s produce junto a los Barbaros del Ritmo de Bluefields un disco de larga duración de la tradicional música del Palo de Mayo, también realiza arreglos (partituras) para don Victor M Leiva, Carlos Mejía Godoy, don Luis Andino.
Hay una producción que nunca salio al aire que fue producido por don Transito Gutiérrez donde participan don Charlie Robb (Trmp y Sxo), Román Cerpas (Bajo) y José Tenorio (Batería).
Don Charlie Robb hijo único de don Allan Robb y doña Luna Henríquez, sus abuelo eran de nombres Charles Robb y Maria McCoy, casados en el año de 1904, quienes son procedentes de Jamaica y Grand Cayman, respectivamente.
Casado con doña Yolanda Rodríguez(+) y sus hijos Carlos Allan , Adolfo Martín y Leonardo Arturo Robb Rodríguez.
Charlie Robb, nombre artístico de su nombre de pila Charles Arthur Robb Henríquez, nació el 24 de Septiembre de 1933, en la hermosa y legendaria ciudad de Bluefields y fallece el 19 de Julio de 1995 en la ciudad de Guatemala.
Desde su infancia muestra su inclinación musical e integra la banda del Colegio Moravo y ya en año de 1947 ejecuta el trombón, dicha banda era dirigida por su gran amigo y pianista Sydney Watson. (Click sobre la foto para agrandar).
Entre 1949 y 1955 se traslada a completar sus estudios en el Colegio Bautista de Managua y en esas épocas integra la Marimba Orquesta de don Abraham Sánchez y entabla amistad con Abraham Sánchez hijo (Chavan), Gastón Pérez (Oreja de Burro), Transito Gutiérrez y otros grandes músicos con los que va compartir mas adelante su vida musical.
Entre 1955 a 1960 retorna a su adorado Bluefields y resalta su gracia costeña desarrollándose como Capitán de barco y navega en el mar Caribe convirtiéndose en uno de los expertos en la pesca del camarón, y se confirma en la entrevista periodística de Beltrán Bustamante y publicado en el diario La Información del 24 de Septiembre del 59 (“Lobster Industry will die if no limit is established on illegal fishing”)
Entre 1960 y 1963 Retorna nuevamente a Managua y comienza a trabajar como contador del recordado Gran Hotel de Managua, estando don Transito Gutiérrez y su conjunto amenizando las tertulias dominicales, don Transito lo invita a cantar despertando en don Charlie nuevamente su pasión musical luego mantendrán una amistad de total unidad creativa inspirativa musical.
En los años 60 el conjunto más popular en Nicaragua eran los Satélites del Ritmo, dirigidos por Abraham Sánchez hijo y tienen la oportunidad de viajar a Europa. Hago mención de esto debido a que estando el grupo en España, por el fallecimiento de don Danilo Areas (trompetista, hermano de Chepito Areas cofundador de Santana Band)), don Charlie es llamado para integrar el grupo, y por aproximadamente cuatro años permanece en el viejo continente.
Cuando el grupo se disuelve retorna a Nicaragua y forma su primera agrupación musical: Charlie Robb y su Cuarteto (Cesar Marín Trompeta. Ex Satélite, Wangua Fernández Batería Ex Satélite y don Mundo Guerrero Guitarra.), el Centro de Reunión era en el recordado Adlon Club en Managua. Luego formara otros grupos como Charlie Robb y su Combo integrado por gran amigo Cesar Andrade, Claudio Welles, Floy Hudson, Purito López, don Ramón (el compadre), Chico Fajardo Ex Satélite y otros excelentes músicos que se me escapan sus nombres.
En los 70s produce junto a los Barbaros del Ritmo de Bluefields un disco de larga duración de la tradicional música del Palo de Mayo, también realiza arreglos (partituras) para don Victor M Leiva, Carlos Mejía Godoy, don Luis Andino.
Hay una producción que nunca salio al aire que fue producido por don Transito Gutiérrez donde participan don Charlie Robb (Trmp y Sxo), Román Cerpas (Bajo) y José Tenorio (Batería).
Don Charlie Robb hijo único de don Allan Robb y doña Luna Henríquez, sus abuelo eran de nombres Charles Robb y Maria McCoy, casados en el año de 1904, quienes son procedentes de Jamaica y Grand Cayman, respectivamente.
Casado con doña Yolanda Rodríguez(+) y sus hijos Carlos Allan , Adolfo Martín y Leonardo Arturo Robb Rodríguez.
Los Hermanos Cortez (END)
Edgard Barberena
Los Hermanos Cortez de “La Chena”.
Con un repertorio cargado con temas del recuerdo, el grupo musical con más años de existencia en Nicaragua, los hermanos Cortez de León (los de la Chena Cortez), se presentaron ayer en Ruta Maya, con música tropical de los años 50, 60, 70 hasta la fecha.
Sergio Cortez, miembro del conjunto musical, dijo a VARIEDADES que en su presentación incluyeron su especialidad de ritmos como son cumbanchero, salsa, merengues.
Dijo que como siempre incluyen en sus presentaciones temas musicales que la gente no los olvida y que les trae gratos recuerdos como “Suenan los tambores”, “Ritmos y palmeras”, “Eso se hincha” y con el grupo que andan los Cortez han incluido “El son del camarón”, tema que acaban de grabar en estudio, así como “La calandria canta” que van incluidos en el CD que grabaron. Otros temas que interpretarán esta noche son “Camino embrujado”. También tienen en repertorio “Esa morena”, “La tumba hombres”, “Piano merengue”, entre otras.
La estructura de los hermanos Cortez de la “Chenísima” es la siguiente: Aníbal Rojas en los teclados; Mauricio Cortéz, vocalista, guitarra y bajo de la agrupación; Oscar Darce en la percusión; Danilo, vocalista nuevo e hijo de una prima hermana de los Cortez; la Azucena (Chena) y Sergio Cortez.
Un poco de la historia
Sergio comentó que los “Hermanos Cortez” tiene de fundado 55 años, cuando eran un trío. Años después, se formaron como conjunto de seis integrantes y posteriormente surgió como “Las Estrellas metropolitanas”, donde formaron parte Simeón, Orlando y Sergio Cortez.
Y como siempre pasa en la mayoría de las agrupaciones musicales, algunos de los Cortez se retiraron, aunque hubo un reencuentro sacando nuevamente al grupo con Higinio Flores, Francisco Carmenate (percusión), Simeón, Orlando, Azucena, Jilma y Sergio y así grabaron el tema “Cuando suenan los tambores”.
Sergio recordó que los “Hermanos Cortez” –cuando estaban en su mejor época- viajaron al exterior a hacer presentaciones, especialmente a EU, “estuvimos en San Francisco, Los Angeles, Miami, Washington y en los años 70 estuvimos seis meses en Guadalajara, México, representando a la universidad de Nicaragua ya que algunos éramos universitarios
Los Hermanos Cortez de “La Chena”.
Con un repertorio cargado con temas del recuerdo, el grupo musical con más años de existencia en Nicaragua, los hermanos Cortez de León (los de la Chena Cortez), se presentaron ayer en Ruta Maya, con música tropical de los años 50, 60, 70 hasta la fecha.
Sergio Cortez, miembro del conjunto musical, dijo a VARIEDADES que en su presentación incluyeron su especialidad de ritmos como son cumbanchero, salsa, merengues.
Dijo que como siempre incluyen en sus presentaciones temas musicales que la gente no los olvida y que les trae gratos recuerdos como “Suenan los tambores”, “Ritmos y palmeras”, “Eso se hincha” y con el grupo que andan los Cortez han incluido “El son del camarón”, tema que acaban de grabar en estudio, así como “La calandria canta” que van incluidos en el CD que grabaron. Otros temas que interpretarán esta noche son “Camino embrujado”. También tienen en repertorio “Esa morena”, “La tumba hombres”, “Piano merengue”, entre otras.
La estructura de los hermanos Cortez de la “Chenísima” es la siguiente: Aníbal Rojas en los teclados; Mauricio Cortéz, vocalista, guitarra y bajo de la agrupación; Oscar Darce en la percusión; Danilo, vocalista nuevo e hijo de una prima hermana de los Cortez; la Azucena (Chena) y Sergio Cortez.
Un poco de la historia
Sergio comentó que los “Hermanos Cortez” tiene de fundado 55 años, cuando eran un trío. Años después, se formaron como conjunto de seis integrantes y posteriormente surgió como “Las Estrellas metropolitanas”, donde formaron parte Simeón, Orlando y Sergio Cortez.
Y como siempre pasa en la mayoría de las agrupaciones musicales, algunos de los Cortez se retiraron, aunque hubo un reencuentro sacando nuevamente al grupo con Higinio Flores, Francisco Carmenate (percusión), Simeón, Orlando, Azucena, Jilma y Sergio y así grabaron el tema “Cuando suenan los tambores”.
Sergio recordó que los “Hermanos Cortez” –cuando estaban en su mejor época- viajaron al exterior a hacer presentaciones, especialmente a EU, “estuvimos en San Francisco, Los Angeles, Miami, Washington y en los años 70 estuvimos seis meses en Guadalajara, México, representando a la universidad de Nicaragua ya que algunos éramos universitarios
SADIA SILU
Adán Torres
Vivía entonces en el kilómetro ocho carretera sur y por mi corta edad, se me hacía dificil viajar a Managua, mejor dicho, conseguir el permiso de mi madre para quedarme a dormir en casa de mis buenos amigos y compañeros de colegio, Luis Felipe, Norman y Pedro Rubén Corea; quiénes tenían su casa de habitación ubicada, esquina opuesta del Palacio de la Suerte o Lotería Nacional. En la misma casa, el abuelo de ellos tenía aquella famosa escuela de mecanografía llamada "Siempre Adelante", escuela a la que asistían hombres y mujeres de todas partes de la República.
Nos alistamos entonces de saco y corbata; me apliqué en ese entonces mi perfume predilecto "para un hombre" y como el Club Managua quedaba relativamente cerca, nos fuimos caminando por la acera del teatro Salazar, que después se le asignó el nombre de Alcazar, sobre la misma calle del Parque Candelaria.
Esa noche, una caricia de viento húmedo recogía la frescura del lago Xolotlán y se colaba intruso por las calles de nuestra bella Managua.
Pagamos en la puerta como a las ocho de la noche y entramos a un salón iluminado por unos candelabros preciosos, adornando la sala unas jóvenes sumamente bellas. Y asediadas, lógico, por galantes jóvenes que les pedían con incertidumbre el próximo set, a aquellas encantadoras y sonrientes damitas.
Compré en el bar una Coca Cola y me senté lo más próximo a la orquesta, pues siempre me ha gustado observar de cerca el profesionalismo de los músicos nicaragüenses.
Como a las diez y media de la noche se acercó Pedro Rubén apresuradamente y me dijo sumamente emocionado:
"Caballón" (así me decían cariñosamente mis compañeros de colegio)
¿A que no sabés quién va a cantar ahorita mismo?
No sé, le respondí. ¿Quién?
"Sadia Silú, ahí viene"... . ¡Mirála!.. . ¡Qué bella és!
Efectivamente, la mujer era bella; vestía un traje de noche ceñido a su cuerpo blanco, como los ríos de leche y miel de Juigalpa, Chontales; parte de sus voluptuosos senos atrevidamente se asomaban por el coqueto escote.
La acompañaba por el salón un hombre relativamente joven, también blanco, alto y delgado, el cual la subió en el entarimado y la llevó hasta donde estaba el paral del micrófono de esa época, los cuales eran cuadrados, de acero inoxidable y de muy buena calidad. Luego el joven se bajó dejándola sola y fue en ese momento en que Sadia la mujer, se volvió Sadia la artista y mirándonos con sus ojos tan bellos y de una manera tan dulce, que nos obligó a todos a guardar un profundo silencio; silencio que hizo posible sobresalir de forma notable un sólo de violín que vibró nostálgico y triste, acariciándo tiernamente nuestros sentidos y las blancas paredes de aquel extraordinario salón. Y apenas, en una centésima de segundo en que se apagó el violín; Sadia, tomó suavemente el micrófono con su exquisita mano derecha y con una voz sensual, cantó cási como en un susurro:
No le digas...
A nadie el secreto
De la intimidad.
Cuando tu alma...
Solloze en las sombras
De tu adversidad.
No le cuentes...
A nadie tu vida
Ni al cielo ni al mar.
Nuestro amor...
En silencio divino
Debemos guardar.
Qué te importa...
La vida si yo
Te amo tanto.
Te amo tanto...
Y sabés que serás
Para mí.
Yo no sé...
Si lloraron tus ojos
En la soledad.
Sólo sé...
Que te adoro
Mi vida...
En la adversidad.
El violín nuevamente sobrecogió nuestras almas, luego entró el piano y después el organo. Yo no podía concebir que músicos nicaragüenses pudieran interpretar magistralmente una canción tan bella como ésta, ni que compositor alguno pudiera escribir tan bella poesía y arreglarla con una melodía tan divina y menos aún, que se pudiera interpretar de forma tan sublime. Las congas y la caricia del redoble de la batería, entraron profundo en mis sentidos. Y de nuevo Sadia:
Qué te importa...
La vida si yo
Te amo tanto.
Te amo tanto...
Y sabés que serás
Para mí.
Yo no sé...
Si lloraron tus ojos
En la soledad.
Sólo sé...
Que te adoro
Mi vida...
En la adversidad.
Adversidad...
Aún le aplaudíamos, cuando se dirigíó sonriente hacia la calle, tomada del brazo por el mismo galán que la acompañó al entrar; admirado salí a las espaciosas gradas del Club Managua y alcanzé a verla montarse en un carro negro como su traje, que arrancó velozmente hacia la montaña, sobre la avenida Roosevelt.
Terminada la fiesta, Pedro Rubén y yo caminamos sobre la acera mojada de la calle; una tenue llovizna caía aquella madrugada y una congoja se anidaba en mi alma como un gusano de seda.
Esa noche sentí que Sadia Silú había cantado sólo para mí y que con esa canción me había declarado su tierno amor. Qué tontos y qué soñadores somos los cipotes... . ¡Cuando todavía tenemos tetelque el corazón!
Vivía entonces en el kilómetro ocho carretera sur y por mi corta edad, se me hacía dificil viajar a Managua, mejor dicho, conseguir el permiso de mi madre para quedarme a dormir en casa de mis buenos amigos y compañeros de colegio, Luis Felipe, Norman y Pedro Rubén Corea; quiénes tenían su casa de habitación ubicada, esquina opuesta del Palacio de la Suerte o Lotería Nacional. En la misma casa, el abuelo de ellos tenía aquella famosa escuela de mecanografía llamada "Siempre Adelante", escuela a la que asistían hombres y mujeres de todas partes de la República.
Nos alistamos entonces de saco y corbata; me apliqué en ese entonces mi perfume predilecto "para un hombre" y como el Club Managua quedaba relativamente cerca, nos fuimos caminando por la acera del teatro Salazar, que después se le asignó el nombre de Alcazar, sobre la misma calle del Parque Candelaria.
Esa noche, una caricia de viento húmedo recogía la frescura del lago Xolotlán y se colaba intruso por las calles de nuestra bella Managua.
Pagamos en la puerta como a las ocho de la noche y entramos a un salón iluminado por unos candelabros preciosos, adornando la sala unas jóvenes sumamente bellas. Y asediadas, lógico, por galantes jóvenes que les pedían con incertidumbre el próximo set, a aquellas encantadoras y sonrientes damitas.
Compré en el bar una Coca Cola y me senté lo más próximo a la orquesta, pues siempre me ha gustado observar de cerca el profesionalismo de los músicos nicaragüenses.
Como a las diez y media de la noche se acercó Pedro Rubén apresuradamente y me dijo sumamente emocionado:
"Caballón" (así me decían cariñosamente mis compañeros de colegio)
¿A que no sabés quién va a cantar ahorita mismo?
No sé, le respondí. ¿Quién?
"Sadia Silú, ahí viene"... . ¡Mirála!.. . ¡Qué bella és!
Efectivamente, la mujer era bella; vestía un traje de noche ceñido a su cuerpo blanco, como los ríos de leche y miel de Juigalpa, Chontales; parte de sus voluptuosos senos atrevidamente se asomaban por el coqueto escote.
La acompañaba por el salón un hombre relativamente joven, también blanco, alto y delgado, el cual la subió en el entarimado y la llevó hasta donde estaba el paral del micrófono de esa época, los cuales eran cuadrados, de acero inoxidable y de muy buena calidad. Luego el joven se bajó dejándola sola y fue en ese momento en que Sadia la mujer, se volvió Sadia la artista y mirándonos con sus ojos tan bellos y de una manera tan dulce, que nos obligó a todos a guardar un profundo silencio; silencio que hizo posible sobresalir de forma notable un sólo de violín que vibró nostálgico y triste, acariciándo tiernamente nuestros sentidos y las blancas paredes de aquel extraordinario salón. Y apenas, en una centésima de segundo en que se apagó el violín; Sadia, tomó suavemente el micrófono con su exquisita mano derecha y con una voz sensual, cantó cási como en un susurro:
No le digas...
A nadie el secreto
De la intimidad.
Cuando tu alma...
Solloze en las sombras
De tu adversidad.
No le cuentes...
A nadie tu vida
Ni al cielo ni al mar.
Nuestro amor...
En silencio divino
Debemos guardar.
Qué te importa...
La vida si yo
Te amo tanto.
Te amo tanto...
Y sabés que serás
Para mí.
Yo no sé...
Si lloraron tus ojos
En la soledad.
Sólo sé...
Que te adoro
Mi vida...
En la adversidad.
El violín nuevamente sobrecogió nuestras almas, luego entró el piano y después el organo. Yo no podía concebir que músicos nicaragüenses pudieran interpretar magistralmente una canción tan bella como ésta, ni que compositor alguno pudiera escribir tan bella poesía y arreglarla con una melodía tan divina y menos aún, que se pudiera interpretar de forma tan sublime. Las congas y la caricia del redoble de la batería, entraron profundo en mis sentidos. Y de nuevo Sadia:
Qué te importa...
La vida si yo
Te amo tanto.
Te amo tanto...
Y sabés que serás
Para mí.
Yo no sé...
Si lloraron tus ojos
En la soledad.
Sólo sé...
Que te adoro
Mi vida...
En la adversidad.
Adversidad...
Aún le aplaudíamos, cuando se dirigíó sonriente hacia la calle, tomada del brazo por el mismo galán que la acompañó al entrar; admirado salí a las espaciosas gradas del Club Managua y alcanzé a verla montarse en un carro negro como su traje, que arrancó velozmente hacia la montaña, sobre la avenida Roosevelt.
Terminada la fiesta, Pedro Rubén y yo caminamos sobre la acera mojada de la calle; una tenue llovizna caía aquella madrugada y una congoja se anidaba en mi alma como un gusano de seda.
Esa noche sentí que Sadia Silú había cantado sólo para mí y que con esa canción me había declarado su tierno amor. Qué tontos y qué soñadores somos los cipotes... . ¡Cuando todavía tenemos tetelque el corazón!
Los 60, el inicio del Jazz
La Prensa Literaria
César Prado
El término Jazz comienza a escucharse y popularizarse en nuestro país después de la Segunda Guerra Mundial (1950) y digo el término y no el estilo musical como tal porque lo que se comenzó a escuchar en esa época fueron las agrupaciones musicales que tenían por nombre: Jazz Matagalpa, Jazz Carazo (la más famosa) y la Orquesta de Julio Max Blanco entre otras y que no interpretaban solamente música estilo Jazz sino que lo que más tenían de Jazz era el formato al estilo Big Band (Gran Banda) utilizado por Duke Ellintong. O sea que estaban formadas por: trompetas, saxofones, trombones, batería, percusión, contrabajo, piano y cantantes.
Estas orquestas estuvieron integradas por muy buenos músicos que durante décadas fueron apóstoles de la enseñanza musical y que formaron a una gran cantidad de músicos profesionales. Sin embargo, con la aparición del Rock and Roll y el desplazamiento que este nuevo estilo de música hizo del Jazz en el mundo entero a través de la Radio y los discos, estas orquestas fueron cambiando poco a poco su formato pues tuvieron que ponerse “a la moda” y debieron introducir los adelantos de la electrónica en la música de los años 60 (la guitarra eléctrica, el bajo eléctrico y el sintetizador), así fue como aparecieron en el pentagrama nacional grupos como Los Satélites del Ritmo, Los Melódicos de Matagalpa y Los Solistas del Terraza, y poco a poco fueron despareciendo estas orquestas jazz que hicieron bailar a ritmo de foxtroc, pasodoble, swing y danzón a nuestros abuelos y padres en las fiestas y tertulias de los clubes sociales y clubes de obreros de ese tiempo.
Sin embargo, debemos destacar las figuras del maestro Tránsito Gutiérrez (pianista, arreglista y organista) y la del ya desaparecido saxofonista Charles Roobs, quienes son sin lugar a dudas los más destacados personajes musicales de la Managua pre-terremoto de 1972 aquella ciudad que crecía a pasos agigantados y que se consideraba la más importante capital de Centroamérica. La Managua que añoramos con nostalgia. También recordamos con especial admiración y respeto al genial guitarrista leonés Mundo Guerrero “El Gran Mundaje” como le llamaban sus admiradores, fue un autodidacta que llegó a tener un dominio completo de las armonías de jazz, imprimiéndole a sus canciones un toque original y universal, bohemio en todo el sentido de la palabra, su muerte trágica en un accidente automovilístico en el Volcán Masaya no ha hecho a pesar de los años olvidar su nombre y su obra en los círculos musicales donde siempre es tomado como punto de referencia por su inigualable calidad y estilo original.
No cabe duda que la más importante agrupación musical de nuestro país dedicada al género del jazz ha sido el Grupo Praxis (no el de pintura), sino el que integraron los siguientes destacados músicos: Andrés Sánchez (guitarra), Tránsito Gutiérrez (padre), Tránsito Gutiérrez (hijo), (q.e.p.d.), Ronald Hernández, Cidar Cisneros y Reynaldo Ruiz, “Potota” (piano); Walter Taleno, César Oviedo y Marvin Rodríguez (q.e.p.d.) (bajo), Adán Sánchez y Carlos Mendoza (batería), Randall Watson (trombón), Johny Campos (trompeta) y Orlando Molina (saxofón).
Praxis dejó su huella y un sonido propio definitivamente en la Historia Musical nicaragüense, la excelente calidad técnica y musical de sus integrantes (todos muy buenos ejecutantes de su instrumento), la constancia y seriedad de sus ensayos y un decidido y abierto apoyo de las autoridades culturales de la época (Gobierno sandinista de los años 80), permitieron a estos músicos lograr un alto nivel de perfeccionamiento y conocimiento de las técnicas de improvisación, lenguaje armónico y calidad interpretativa de obras de los grandes maestros del jazz como Chick Corea (La Fiesta y España), así como un estilo original y propio en las obras que compusieron y que grabaron en los Estudios de ENIGRAC del Ministerio de Cultura Revolucionario.
César Prado
El término Jazz comienza a escucharse y popularizarse en nuestro país después de la Segunda Guerra Mundial (1950) y digo el término y no el estilo musical como tal porque lo que se comenzó a escuchar en esa época fueron las agrupaciones musicales que tenían por nombre: Jazz Matagalpa, Jazz Carazo (la más famosa) y la Orquesta de Julio Max Blanco entre otras y que no interpretaban solamente música estilo Jazz sino que lo que más tenían de Jazz era el formato al estilo Big Band (Gran Banda) utilizado por Duke Ellintong. O sea que estaban formadas por: trompetas, saxofones, trombones, batería, percusión, contrabajo, piano y cantantes.
Estas orquestas estuvieron integradas por muy buenos músicos que durante décadas fueron apóstoles de la enseñanza musical y que formaron a una gran cantidad de músicos profesionales. Sin embargo, con la aparición del Rock and Roll y el desplazamiento que este nuevo estilo de música hizo del Jazz en el mundo entero a través de la Radio y los discos, estas orquestas fueron cambiando poco a poco su formato pues tuvieron que ponerse “a la moda” y debieron introducir los adelantos de la electrónica en la música de los años 60 (la guitarra eléctrica, el bajo eléctrico y el sintetizador), así fue como aparecieron en el pentagrama nacional grupos como Los Satélites del Ritmo, Los Melódicos de Matagalpa y Los Solistas del Terraza, y poco a poco fueron despareciendo estas orquestas jazz que hicieron bailar a ritmo de foxtroc, pasodoble, swing y danzón a nuestros abuelos y padres en las fiestas y tertulias de los clubes sociales y clubes de obreros de ese tiempo.
Sin embargo, debemos destacar las figuras del maestro Tránsito Gutiérrez (pianista, arreglista y organista) y la del ya desaparecido saxofonista Charles Roobs, quienes son sin lugar a dudas los más destacados personajes musicales de la Managua pre-terremoto de 1972 aquella ciudad que crecía a pasos agigantados y que se consideraba la más importante capital de Centroamérica. La Managua que añoramos con nostalgia. También recordamos con especial admiración y respeto al genial guitarrista leonés Mundo Guerrero “El Gran Mundaje” como le llamaban sus admiradores, fue un autodidacta que llegó a tener un dominio completo de las armonías de jazz, imprimiéndole a sus canciones un toque original y universal, bohemio en todo el sentido de la palabra, su muerte trágica en un accidente automovilístico en el Volcán Masaya no ha hecho a pesar de los años olvidar su nombre y su obra en los círculos musicales donde siempre es tomado como punto de referencia por su inigualable calidad y estilo original.
No cabe duda que la más importante agrupación musical de nuestro país dedicada al género del jazz ha sido el Grupo Praxis (no el de pintura), sino el que integraron los siguientes destacados músicos: Andrés Sánchez (guitarra), Tránsito Gutiérrez (padre), Tránsito Gutiérrez (hijo), (q.e.p.d.), Ronald Hernández, Cidar Cisneros y Reynaldo Ruiz, “Potota” (piano); Walter Taleno, César Oviedo y Marvin Rodríguez (q.e.p.d.) (bajo), Adán Sánchez y Carlos Mendoza (batería), Randall Watson (trombón), Johny Campos (trompeta) y Orlando Molina (saxofón).
Praxis dejó su huella y un sonido propio definitivamente en la Historia Musical nicaragüense, la excelente calidad técnica y musical de sus integrantes (todos muy buenos ejecutantes de su instrumento), la constancia y seriedad de sus ensayos y un decidido y abierto apoyo de las autoridades culturales de la época (Gobierno sandinista de los años 80), permitieron a estos músicos lograr un alto nivel de perfeccionamiento y conocimiento de las técnicas de improvisación, lenguaje armónico y calidad interpretativa de obras de los grandes maestros del jazz como Chick Corea (La Fiesta y España), así como un estilo original y propio en las obras que compusieron y que grabaron en los Estudios de ENIGRAC del Ministerio de Cultura Revolucionario.
Carlos Ramírez Velázquez
26 DE ABRIL DEL 2001 / Auxiliadora Rosales
Con un amplio concierto musical que incluye temas de Mozart, Bach y Ramírez, músicos masayenses rinden homenaje al maestro del pentagrama nacional, Carlos Ramírez Velázquez, en el 25 aniversario de su muerte. Ricardo Centeno, vocal de la Asociación Cultural de Artistas de Masaya (ASCAMA), informó que la actividad se realizará mañana viernes, a las 7:00 p.m., en la Casa de Cultura de Masaya “Alejandro Vega Matus”.
Indicó que durante el evento se contemplan las palabras de bienvenida del presidente de ASCAMA, Liceo Ramírez, lectura de una breve reseña biográfica del insigne músico y entrega de un ramo de flores a la señora Petrona Ramírez, hija del músico.
Entre los temas de Carlos Ramírez que se interpretarán esa noche se encuentran: “Pajarito relojero”, “Ave María”, “El cachito”, “¡Oh señor!”.
Participan en este concierto los músicos: Weimar Serrano, Vantroi Bermúdez, Oscar Miranda, Tania Ramírez, Celia Ramírez, Ricardo Centeno, Eliseo Núñez, Ronald Taleno y Roberto Taleno.
VIDA Y OBRA
La biografía de Ramírez Velázquez señala que este ilustre masayés nace el 18 de enero de 1882, en el barrio San Jerónimo de esa ciudad. Desde los ocho años y bajo la supervisión de su padre, también músico, empezó sus primeros estudios musicales, siendo su primer instrumento el clarinete.
Entre sus maestros también figura el flautista Hernán Zúñiga y Fernando Luna Jiménez.
El maestro Ramírez Velázquez ejecutaba los instrumentos: guitarra, piano, violín, clarinete, contrabajo y viola.
Su primera composición musical el vals “Club Social” fue estrenada con su primer orquesta “Liras Fernandinas” en 1915.
Luego le siguieron muchas composiciones como “Flor de ensueño”, “Beatriz”, “Lolita Soriano”, “Margarita”, “Aura” dedicadas a amigos y a una que otra novia.
Para los críticos los vals de Ramírez Vázquez pueden rivalizar en belleza y fuerza musical con los de Strauss, pero el empeñó artístico de nuestro compositor está en su música religiosa, cantos, himnos, melodías, misas de glorias, réquiem, intermezzos fúnebres y marchas militares.
Este talentoso músico también incursionó en fox-trotx con composiciones como “Frutos de la alegría”, “Geisha”, “Juventud galante”, “Beso robado”, etc.
Ramírez Velázquez es el creador del Himno a Masaya compuesto en 1939. Aunque la grandeza de su obra se manifiesta en dos sinfonías: “La sinfonía de las Américas” en 1945 con la que gana primer lugar nacional en certamen de música con la que participa en un concurso internacional en Detroit y ocupa el segundo lugar.
La otra sinfonía se denomina “Managua”, dedicada a la madrina de la Orquesta Sinfónica, Lolita Soriano.
Con un amplio concierto musical que incluye temas de Mozart, Bach y Ramírez, músicos masayenses rinden homenaje al maestro del pentagrama nacional, Carlos Ramírez Velázquez, en el 25 aniversario de su muerte. Ricardo Centeno, vocal de la Asociación Cultural de Artistas de Masaya (ASCAMA), informó que la actividad se realizará mañana viernes, a las 7:00 p.m., en la Casa de Cultura de Masaya “Alejandro Vega Matus”.
Indicó que durante el evento se contemplan las palabras de bienvenida del presidente de ASCAMA, Liceo Ramírez, lectura de una breve reseña biográfica del insigne músico y entrega de un ramo de flores a la señora Petrona Ramírez, hija del músico.
Entre los temas de Carlos Ramírez que se interpretarán esa noche se encuentran: “Pajarito relojero”, “Ave María”, “El cachito”, “¡Oh señor!”.
Participan en este concierto los músicos: Weimar Serrano, Vantroi Bermúdez, Oscar Miranda, Tania Ramírez, Celia Ramírez, Ricardo Centeno, Eliseo Núñez, Ronald Taleno y Roberto Taleno.
VIDA Y OBRA
La biografía de Ramírez Velázquez señala que este ilustre masayés nace el 18 de enero de 1882, en el barrio San Jerónimo de esa ciudad. Desde los ocho años y bajo la supervisión de su padre, también músico, empezó sus primeros estudios musicales, siendo su primer instrumento el clarinete.
Entre sus maestros también figura el flautista Hernán Zúñiga y Fernando Luna Jiménez.
El maestro Ramírez Velázquez ejecutaba los instrumentos: guitarra, piano, violín, clarinete, contrabajo y viola.
Su primera composición musical el vals “Club Social” fue estrenada con su primer orquesta “Liras Fernandinas” en 1915.
Luego le siguieron muchas composiciones como “Flor de ensueño”, “Beatriz”, “Lolita Soriano”, “Margarita”, “Aura” dedicadas a amigos y a una que otra novia.
Para los críticos los vals de Ramírez Vázquez pueden rivalizar en belleza y fuerza musical con los de Strauss, pero el empeñó artístico de nuestro compositor está en su música religiosa, cantos, himnos, melodías, misas de glorias, réquiem, intermezzos fúnebres y marchas militares.
Este talentoso músico también incursionó en fox-trotx con composiciones como “Frutos de la alegría”, “Geisha”, “Juventud galante”, “Beso robado”, etc.
Ramírez Velázquez es el creador del Himno a Masaya compuesto en 1939. Aunque la grandeza de su obra se manifiesta en dos sinfonías: “La sinfonía de las Américas” en 1945 con la que gana primer lugar nacional en certamen de música con la que participa en un concurso internacional en Detroit y ocupa el segundo lugar.
La otra sinfonía se denomina “Managua”, dedicada a la madrina de la Orquesta Sinfónica, Lolita Soriano.
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